Moviendo al elefante
"El elefante reumático ha despertado, ahora hay que moverlo"
La política no es cosa solo de los políticos.
La indiferencia por la política debiera ser en sí misma considerada como una postura política. Esto hace reflexionar acerca de la apatía que expresamos a diario en el uso y abuso por la indiferencia que mostramos ante el destino de los espacios y las cosas públicas o compartidas desde pasillos o andadores en unidades habitacionales, paredes contiguas, escuelas, parques, talleres, clinicas, calles, banquetas, utopias, etc., que erróneamente parecen ser propiedad del gobierno pero son de todos y como no son de nadie resulta que nadie las cuida. El resultado de mi reflexión es la propuesta de este colectivo que tal como un semillero provoque movimientos de grandes alcances transformadores en la vida de los ciudadanos comunes y corrientes que quieren vivir cada día mejor. En una sociedad que parece descomponerse mas rápido de lo que el sistema educativo avanza resulta fundamental anclar en la mente de todos una nueva manera de ver las cosas, el mobiliario urbano público y privado. Mientras más personas voluntarias se unan y trabajen arduamente con nuestro movimiento la política dejará de ser vista como algo inservible y solo para políticos o para oportunistas corruptos.
La paradoja del deterioro
Todos los espacios públicos compartidos destacan por que como dije antes “son de todos pero al mismo tiempo no son de nadie en particular, entonces nadie los procura” lo que los condena al deterioro y decadencia por el uso mismo que mientras más intensivo sea mayor será la rapidez del desgaste y deterioro no importa cuánto dinero se invierta en su mantenimiento, los espacios públicos compartidos nunca vuelven a estar como nuevos. Y el problema está en el concepto de MANTENER con mucho o poco personal de mantenimiento y no importa cuan dedicados y bien intencionados sean pues de hecho lo que hacen es mantener el ritmo de deterioro causado por el tiempo de uso de un espacio ya que en condiciones normales y deseables siempre será superior al tiempo empleado en su reparación. Un lugar público que se conserva intacto es por que no presta servicio y permanece cerrado. Si presenta fallas o averías es por que se esta trabajando con él. Lo contrario cae en aberraciones como las que frecuentemente vemos en las obras públicas donde algunos espacios parecen pasar más tiempo en reparación que en servicio.
Aritméticamente un un 10% de deterioro es realmente mayor que un 10% de mejora. Hagamos cuentas cuando las cosas son nuevas decimos que esta al 100% entonces, un 50% de deterioro significa que 'la cosa' bajo su nivel en 50 puntos por otra parte si ahora se trabaja para mejorar un 10% 'la cosa' deteriorada (que tiene nivel de 50 puntos) significa que 'la cosa' solo crecerá 5 puntos. Hacer 5 mejoras del 10% a 'la cosa' no la devolverá al 100%. Por eso, para mantener las cosas siempre como nuevas en el mundo, se ha desarrollado una muy poderosa metodología de mejoramiento que ahora queremos transmitir para que todos la usen y aprovechen en los espacios y 'las cosas' compartidas públicas o privadas.
Hoy, ha llegado el momento en que aquí en todo México y en especial en la Ciudad de México se están conjugando todos los conocimientos y experiencias necesarios para transformar al departamento de mantenimiento en el departamento de mejoramiento.
Ya no debemos buscar que las cosas se “mantengan” o que se "conserven" para que cada año estén más deterioradas y se conserve el deterioro, tampoco el fin último es buscar que el deterioro sea más lento sino que se trata de detenerlo por completo. Abandonemos la falsa creencia de que todo por servir se acaba y que todo envejece, que lo viejo, algún día, llegará a ser inservible y desechable.
El concepto de mantenimiento trata inútilmente de conservar el estado de algo y hacerlo inmóvil, el mejoramiento logra hacer que las cosas usadas sean nuevas por siempre.
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